Economía 3.0, Nery Persichini

Seis señales para detectar acciones tóxicas

By On diciembre 20,16

Como en muchos aspectos de la vida, saber decir “hasta acá llegué” es muy importante en la Bolsa. Poner un freno a tiempo cuando hay señales de alerta es una sabia decisión para proteger ganancias o limitar pérdidas.

“El secreto está en la compra” fue una de las primeras lecciones que aprendí durante mi experiencia laboral en la PyME familiar. Por supuesto, comprar barato también es un mandato ineludible en los mercados financieros.

Pero, a diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos en los cuales conocemos el producto y el negocio, en la Bolsa muchas veces desconocemos todos los aspectos relevantes de los activos. Ante esta situación en la cual la información no es perfecta, el momento de vender se vuelve tan crucial como el de compra.

Con esto presente, quiero enseñarte ciertos indicios que pueden mostrar que una compañía está condenada al fracaso. La lectura a tiempo de esas señales te ayudará a desprenderte a tiempo de ciertos papeles antes de que se vuelvan tóxicos y que, inexorablemente, te generen grandes pérdidas de capital.

1. La empresa tiene cash flows o flujos de efectivo negativos

El estado de flujos de fondo o efectivo es uno de los tres estados financieros básicos —junto con el balance y el estado de resultados—. Registra las todas operaciones en efectivo de una empresa durante un período determinado.

El resultado final de la variación del cash es la diferencia entre todos los ingresos y todas las salidas de circulante. En detalle, las tres fuentes que determinan el número final son las actividades operativas, de inversión y de financiamiento. Si pensamos en el largo plazo, el canal operativo es el más importante de los tres.

Una empresa saludable a largo plazo debe poder pagar sin problemas todas sus erogaciones. Es decir, debe tener cash flows positivos generados por la dinámica de sus propias actividades operativas para solventar inversiones y pago de deudas y dividendos.

Largos períodos con pérdidas netas de efectivo representan una anomalía que habla de serios problemas de liquidez que pueden derivar en la insolvencia de la firma. Claramente, es una señal para abandonar la acción.

2. La compañía está muy endeudada

Tomar deuda en determinadas circunstancias puede ser una estrategia inteligente. En períodos de bajas tasas de interés y amplia liquidez es una movida que hacen muchas firmas.

Es más, como los intereses son deducibles del pago del impuesto a las ganancias (situación conocida como escudo fiscal o tax shield), el endeudamiento contribuye a incrementar el valor de las compañías dentro de ciertos límites.

Sin embargo, el exceso de este comportamiento es peligroso. Esta alarma se presenta mediante una relación alta de su deuda sobre el patrimonio neto (o capital propio) o apalancamiento.

Las firmas con esta característica, por lo general, deben pagar intereses elevados a sus acreedores en línea con el mayor riesgo de crédito. Esos intereses y cargos financieros ponen presión tanto a la generación de efectivo como a la obtención de ganancias para los accionistas como nosotros.

Para evitar ese problema, te recomiendo mirar con extremo cuidado aquellas empresas que cuenten con un ratio deuda-patrimonio neto (o debt-to-equity) muy superior al de la industria en la que operan. Si el apalancamiento tiene una tendencia creciente en el tiempo, quizás sea mejor vender la acción.

3. Caída abrupta del precio de la acción

Una teoría muy aceptada es que los mercados tienen la capacidad de anticiparse y descuentan toda la información a través de los precios de los activos.

Por ello, todo inversor debe mirar de reojo si hubo bajas repentinas de la acción. Más aún, debe  tomar una decisión si el precio tiene un descenso sostenido y con un volumen de operaciones creciente.

En este punto, podemos tomar una lección de los que se dedican a hacer trading, es decir, compran y venden en cortos períodos de tiempo. Así, un camino a tomar es respetar, a rajatabla, el stop loss propuesto y vender las tenencias.

[El stop loss es una estrategia por el cual se fija un porcentaje de caída máxima tolerable en el precio de una acción desde su nivel de compra. Si se alcanza ese precio de stop, entonces se vende la posición en la acción.]

Otra alternativa es entender la baja como una oportunidad para comprar más papeles (“promediar a la baja”), aunque es riesgosa si no entendemos bien el porqué de la baja previa.

Una tercera posición sería optar por esperar y ver qué pasa —wait & see—.

Cualquiera sea la decisión tomada, siempre debemos tener en cuenta el panorama general del negocio en el que participa la empresa, que se vincula íntimamente con el siguiente punto…

4. La ventaja competitiva desapareció

No todas las firmas son igual de productivas y eficientes para elaborar determinados productos.

La ventaja competitiva es el factor diferencial que hace destacar a una empresa por sobre sus competidores y que es el núcleo de su rentabilidad. Es la fuente de creación de valor económico.

Lo vas a entender mejor con un ejemplo de una empresa tecnológica que en el pasado había sido referente pero que hace unos años cayó en desgracia: BlackBerry Limited (NASDAQ: BBRY).

La compañía canadiense fue pionera en la introducción de nuevas funciones en la telefonía móvil. En particular, logró popularizar sus celulares con teclado, cuya demanda antes era solamente empresarial. Y como plus, tenía el exclusivo chat de BlackBerry, una manera de comunicarse gratuita que sólo tenían los usuarios de esa marca y que reemplazaba al envío de mensajes de texto.

Pero esto no blindó a BlackBerry de la revolución de los smartphones, liderada por Apple y Samsung, que se vendría luego…

Los celulares sin teclado físico pero con mayor potencia y espacio y que permitían el uso de más apps arrasaron el mercado conquistado por BlackBerry. Para colmo, la masificación de aplicaciones de mensajería como WhatsApp terminó de pulverizar la ventaja del chat de la firma canadiense.

Si bien luego se readaptó, BlackBerry perdió mucho terreno. Su acción había llegado a valer US$ 138 en abril de 2008. Hoy en día cotiza en torno a los US$ 7,60.

Moraleja: no innovar en forma permanente predispone a las firmas y a los accionistas a pérdidas de valor.

5. Venta de acciones de la empresa por parte de los insiders

Este consejo es aplicable a las acciones que cotizan en mercados desarrollados.

Los insiders son los directores y ejecutivos de la firma que poseen más del 10% de las acciones. Están obligados a informar las recompras o ventas de sus participaciones.

Si estos inversores, que tienen información privilegiada de lo que ocurre en la empresa o inside information, se desprenden masivamente de sus acciones esto es una clara bandera roja para el resto de los accionistas.

6. Cambios y fallas en el management

La gestión es un factor determinante en el desarrollo de toda empresa y marca la trayectoria de largo plazo. A diferencia de los indicadores anteriores, este es un aspecto cualitativo, pero no por eso menos decisivo.

La salida sorpresiva de ejecutivos o directores puede significar malas noticias porque pueden atentar contra la misión empresarial. Si bien un cambio repentino de liderazgo puede no ser del todo perjudicial, suele estar acompañado de ruido y volatilidad en los mercados.

Por otra parte, la existencia de indicios de manejos poco transparentes dentro de la cúpula directiva es un hecho de suma importancia que ningún inversor debe dejar de atender.

Sin ir más lejos, uno de los más  rutilantes fue el caso de corrupción en Petrobras (NYSE: PBR y BCBA: APBR), que llegó a implicar a funcionarios del gobierno de la expresidente Dilma Rousseff. Este problema junto con el desplome internacional del precio del crudo fueron la “tormenta perfecta” para que las acciones de la petrolera perdieran más del 60% de su valor en sólo tres meses.

En definitiva, cuando inviertas en acciones no te olvides de prestarle atención a las seis señales que te presenté. Operar en la bolsa con inteligencia no sólo exige saber cuándo y dónde entrar sino también cuándo salir.

Como afirma Warren Buffett, uno de los inversores más exitosos de la historia, “sólo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery Persichini

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