Economía 3.0, Nery Persichini

La hora de las acciones argentinas

By On Enero 17,17

Dos factores se dan cita y me invitan a pensar que los papeles locales pueden tener un gran año. Por un lado, el mercado sigue siendo alcista. Por el otro, nuestra economía vería un crecimiento de 3% tras más de un lustro de intermitencia.

Mi primera interacción con la bolsa estuvo marcada por la confusión. La presencia de pantallas con gráficos y números que se movían me resultaba abrumadora al principio. Pero luego, el paso del tiempo, la experiencia y el estudio me ayudaron a ver más allá de lo superficial. Así, descubrí que el mercado tiene ciclos y que quienes los identifican ya están en una posición de ventaja para ganar antes que nadie. Y, por cómo veo los fundamentos de la economía, este año el ciclo se decantará en favor de las acciones. ¿Qué cuestiones hay que mirar para entender el ciclo? Bueno, tenemos que atender una amplia variedad de factores que incluyen el crecimiento mundial, el ritmo de actividad local, el nivel de las tasas de interés, el tipo de cambio, la inflación, la política y las expectativas sobre todas estas cuestiones, entre otras variables. Según el contexto, la relevancia de estos aspectos va cambiando. Pero lo que se mantiene intacto es el hecho de que la identificación de estos ciclos resulta muy útil a los inversores. La certeza de que una tendencia es más o menos definida contribuye a mitigar la incertidumbre. La tendencia de largo plazo está de nuestro lado Veamos qué le pasó a nuestro mercado acciones en el último tiempo… Argentina entró en lo que se conoce como mercado alcista o bull market en 2013 gracias a un evento político. Concretamente, las elecciones legislativas en las que el Frente Renovador de Sergio Massa se impuso ante el oficialismo. La lectura del mundo inversor fue simple y directa: con la victoria opositora, se alejaba la posibilidad de una rápida reforma constitucional que habilitara un tercer mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Este cambio de expectativas catapultó al Merval desde el fondo y alteró su tendencia al alza. Desde el mínimo de 2013 a la actualidad, el principal índice bursátil creció un 218% en dólares. Y este bull market todavía está entre nosotros y constituye una “red” de mediano plazo a la hora de invertir en acciones. La tendencia de fondo juega a nuestro favor. Sumado a este fenómeno profundo, hay razones para creer que 2017 podría dar una muestra más de que los mercados siempre se adelantan a los hechos económicos. Y en particular, a un año de crecimiento. Si el año pasado fue de los bonos, este 2017 será de las acciones En una de mis columnas más recientes, hice un balance de lo que había dejado 2016. Como conclusión, dejé en claro que el combo de altas tasas de interés, dólar quieto y una economía que cayendo cerca de un 2,4% había generado un período propicio para las inversiones en renta fija, con los títulos en pesos a la cabeza (la nota completa podés leerla acá: 2016, el año de los bonos argentinos). De esta forma, quienes el año pasado apostaron por títulos públicos consiguieron mejores resultados que quienes eligieron acciones, en especial las argentinas. El siguiente gráfico compara los rendimientos entre el índice de bonos que elabora el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC) y el índice Merval Argentina, que contempla los papeles de capital doméstico. En 2016 los bonos rindieron un 33% en promedio frente a una mejora de 21,8% del Merval Argentina. Esta diferencia en favor de la renta fija no la veíamos desde 2011 y 2012, años en los que comenzó el estancamiento de la economía y se impusieron restricciones como el cepo cambiario. El resto de los años, como dicta el largo plazo, las acciones marcharon mejor que la renta fija. Y, precisamente, creo que en 2017 el panorama será favorable para la renta variable debido a razones ligadas a un mayor dinamismo de Argentina. Antes de seguir, prestá atención al siguiente gráfico. Muestra los activos a incorporar en cada etapa del ciclo. Aunque el gráfico hace referencia a la tendencia mundial, en Argentina tiene vigencia especialmente en las últimas dos etapas: recesión tardía y recuperación temprana. El año pasado, en particular el segundo semestre, nuestra economía pasó por una recesión tardía, fase en la cual los bonos suelen ser la inversión más rentable y segura. Pero en la etapa que viene, la renta fija pierde tracción. Lo mejor lo veremos en acciones porque se acerca la recuperación temprana. En 2017 la economía va a repuntar. Tras más de un lustro de irregularidad, finalmente el PIB crecería 3% este año. La reactivación ya está operando en los precios de las acciones y será una constante en los próximos meses. En paralelo, la inflación será sensiblemente menor que en 2016. El encarecimiento del costo de vida fue cercano al 40% e hizo que los trabajadores perdieran un considerable poder de compra. Pero 2017 mostrará la contracara: la recuperación del poder adquisitivo de la mano de una inflación en baja y paritarias que estarán por encima de la evolución de los precios. En consecuencia, vamos a presenciar una mejora del consumo, una de las variables más deterioradas de la economía y que explica más del 60% del crecimiento. A su vez, el descenso de la inflación provocaría que el Banco Central relajara su política monetaria y, por lo tanto, redujera la tasa de interés. Si el costo del dinero es más barato, empresas y personas podrán financiarse en condiciones más favorables para invertir y consumir. Otro factor de peso para explicar un mayor dinamismo en 2017 será el avance de la obra pública. Luego de meses de retraso, finalmente se desplegará el plan de infraestructura prometido por Nación y provincias. Es que no hay más tiempo para dilaciones. Las elecciones legislativas están a la vuelta de la esquina y el efecto derrame de las obras en materia de empleo y poder de compra será un insumo vital para engrosar el capital político del gobierno. Último, pero no menos importante, también incluyo el “factor Brasil”. La economía más importante de Sudamérica, que viene de caer 3,8% en 2016 (su peor recesión en 25 años), tendría oxígeno en 2017 con un crecimiento de 0,5%. Esta recuperación beneficiaría a la actividad argentina de la mano de la complementariedad que tienen ciertas industrias importantes, entre las que se destaca la automotriz. En definitiva, creo que este año las acciones serán una apuesta más que interesante. Primero, porque no veo que la tendencia alcista que viene desde 2013 se altere. Y segundo, porque las condiciones serán completamente diferentes a las del año anterior. En 2017, el ciclo del mercado será alimentado por el deseado crecimiento económico. Así, de no mediar imprevistos, las acciones argentinas serán los mejores activos del año. Por una nueva inversión exitosa, Nery Persichini Economista. P.D.: Si te interesa conocer las mejores acciones para invertir, te invito a que leas las sugerencias que ofrecemos en Revancha Argentina. Podés conocer más información haciendo click en este link.

Deja un comentario